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 Notas

Encuentros y desencuentros familiares en torno a lo digital

Nuestro tiempo, es un tiempo de hiperconexión. Resulta imposible pensar la realidad online/offline como compartimentos separados. Ambos espacios constituyen parte de un mismo todo.

 

Nos informamos, nos entretenemos, establecemos vínculos, trabajamos, compramos, aprendemos, compartimos, militamos. Si tuviésemos que hacer una analogía con nuestros cuerpos, podríamos pensar a los dispositivos como una extensión más.

 

Por esa extensión corpórea corren archivos de trabajo, noticias, contactos, grupos de familiares, de amigos, música, películas, recordatorios, fotos, mapas, opiniones; en definitiva, condensa un sin fin de necesidades, emociones, enojos y deseos.

 

En este contexto nos peguntamos: ¿cómo impacta internet en la dinámica familiar? Nada más representativo que adentrarnos en los hogares, pedir permiso y ver las vivencias de padres e hijos en relación a internet.

 

Estamos hablando de hacer zoom en la dinámica familiar y, sobre ese recorte de análisis, explorar los insights y conflictos generacionales. Estas tensiones y puntos de encuentro adquieren diferente intensidad y matices según el vínculo que cada familia establece con Internet y la reacción parental construida.

 

Los desencuentros siempre existieron pero concretamente ¿cómo son las tensiones y puntos de confluencia en torno a la digital?

 

Vemos allí tierra fértil sobre la que podemos sembrar o hacer pie para ofrecer servicios, productos o generar contenidos con mayor nivel de engagement.

 

En esta oportunidad compartiremos algunos datos generales que surgieron de un estudio que terminamos a principios de agosto. Algunas confirmaciones, otros hallazgos y muchos puntos para seguir explorando.

 

“Me imagino sola en el desierto, sin casa, sin agua, sin nada alrededor”

Tanto padres como hijos de todas las edades coinciden que “se ponen de mal humor cuando pierden conexión con el mundo online”.

Los grupos familiares se exponen a un mundo interconectado, en el que todos participan en forma individual y ante la interrupción del servicio emergen sentimientos de indefensión y soledad. 

 

 

 

“Antes de acostarnos empieza la discusión por quién usa los cargadores”

En nuestras culturas, los momentos de la cena y del almuerzo suelen ser considerados instancia de encuentro y conversación. Padres e hijos menores reconocen que el uso de los dispositivos resulta ser el principal motivo de conflicto.

 

Sin embargo la convivencia familiar también se encuentra atravesada por asegurar la carga de los dispositivos . “Es como cuando vas a la heladera y no hay agua fría, prendés la tablet/ notebook y nunca está cargada” “Los cargadores nunca alcanzan, es la hora de acostarse y empieza un ida y vuelta constante”

 

 

De la misma manera que los pone de mal humor la interrupción del servicio de internet, los chicos rechazan ser sancionados con el no acceso a su aparato de comunicación.

 

 

Las contraseñas de los smartphones y de las redes sociales son tan sagradas como alguna vez lo fueron las puertas con llave de la habitación.

 

 

El uso de internet, la publicidad y las marcas

Como esperábamos, el uso difiere según el segmento.

Los padres concentran la actividad para comunicarse a través de whatsapp o circular por Facebook. Youtube resulta dominante entre los más chicos (8-12). No sólo insume el mayor tiempo de conexión del segmento sino que también 9 de cada 10 chicos hizo o le gustaría hacer un video para subir a Youtube.

 

Snapchat aparece como el territorio dominante de los adolescentes.

 

 

Ahora bien, a la hora de responder dónde “molesta” más ver la publicidad, tanto padres como hijos se ponen de acuerdo y responden que en Youtube.

 

Parecería que esa misma publicidad que en TV resulta parte del entretenimiento, en Youtube resulta cada vez más invasiva e inaceptable. Es claro que las marcas necesitan entender que para conectar con los consumidores en estos medios es necesario desarrollar otro tipo de contenidos, que puedan formar parte del consumo digital sin generar rechazo.

 

Hasta hoy parecería haber muy escasos ejemplos de buenas prácticas en este sentido. Y en esto coinciden todos los segmentos, a pesar de sus diferencias.

 

 

 

Ficha técnica: Encuestas online y Focus Groups Padres con hijos de 8 a 16 años, niños de 8 a 12 años, y adolescentes de entre 13 y 16 años (GBA, NSE C amplio).

43-encuentros-y-desencuentros-julia-pons Julia Pons Estel
Lic en Sociología, UBA
Actualmente Directora de Proyectos en GEA Research

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